viernes, 24 de febrero de 2017

ESTEREOTIPOS DE GÉNERO


Frente al dicho tradicional, no nacemos “con un pan bajo el brazo” sino que llegamos a este mundo, mujeres y hombres, con unos estereotipos de género bien marcados. Incluso antes de salir del vientre materno, nuestra habitación, nuestra ropa o los mismos pañales ya son rosas o azules. Desarrollamos nuestra infancia bajo el peso abrumador de estos dos colores y solo es necesario ojear los catálogos de juguetes en Navidad para percibir esta clara distinción. Precisamente la campaña de Audi #CambiemosElJuego giraba en torno a esta idea que estamos planteando con el fin de subvertirla.



En ocasiones, esa marca de género a través del color queda camuflada baja una forma sutil de igualdad: por ejemplo, en el último anuncio de las galletas “Príncipe” la princesa ya no quiere ser salvada por el príncipe sino que ella misma toma la espada para luchar contra el dragón… pero, eso sí, la princesa va vestida de rosa y la parte superior del traje del príncipe (con capa incluida) es de color azul.


 
Ya no es solo nuestra primera bici, o los cuentos en los que aprendimos a leer, sino que esta voraz economía capitalista está generando productos sexualizados hasta extremos ridículamente inconcebibles, como muy bien parodió Ellen Degeneres en su programa con respecto al bolígrafo BIC para mujeres… más caro que el fabricado para los hombres.

 
En estos momentos, mucha de la ropa que se fabrica para la infancia une a esa marca de color que ya hemos comentado palabras o expresiones que siguen incidiendo en el estereotipo de género, como muy acertadamente observó esta niña de tan solo 8 años.

Hay toda una industria que no solo fabrica productos sino que también crea ideologías sexistas que ahondan en los estereotipos de género a través de la publicidad. Esas campañas buscan la igualdad entre los sexos, pero en los aspectos más dañinos que hemos sufrido las mujeres durante décadas, la cosificación del cuerpo y su fragmentación: ahora nos siguen bombardeando con imágenes en las que aparecen distintas partes del cuerpo femenino, pero ya es habitual ver los marcados abdominales o pectorales de los hombres. 


Pero no es solo la imagen sino que también en la voz podemos apreciar esa diferencia entre los sexos: generalmente, las mujeres expresan emociones mientras que los hombres son los que exponen las características del producto.



En los informativos televisivos volvemos a encontrarnos con esa aparente igualdad entre los sexos puesto que habitualmente están presentados por una pareja mixta: él, un hombre maduro, con una imagen común; ella, una joven de físico muy atrayente.


La base para una profunda transformación social radica en la educación. Pero, ¿qué sucede en nuestros institutos? Sirva como ejemplo el centro en el que yo trabajo donde ofertamos un Ciclo Formativo de Imagen Personal (Peluquería y Estética): más del 90% de las inscritas son mujeres. Esa misma cifra, o incluso mayor, se invierte en el instituto de al lado con el Ciclo de Automoción. Y sin ser porcentajes tan abrumadoramente abismales, sí nos encontramos a una mayoría aplastante de chicas en el Bachillerato de Humanidades o Ciencias de la Salud, un cierto equilibrio en el de Sociales, y muchos más chicos en el Bachillerato Tecnológico. Ese el motivo por el que la Universidad de Oviedo celebra cada año el “Día de la Mujer en la Ingeniería” con la intención de que aumente ese 25% de matriculadas en estos Grados.



Para finalizar, completamos este de círculo marcado por los estereotipos de género y regresamos al inicio tomando como ejemplo la actitud de este padre:

 
En las familias, la igualdad debe ser un mensaje, un comportamiento y una actitud. Nuestros centros educativos deben dar el paso definitivo de la escuela mixta a una escuela verdaderamente coeducativa. Debemos exigir unos medios de comunicación sin desequilibrios de género, y rechazar toda publicidad que no transmita una imagen digna de las personas, mujeres y hombres.



Desde mi pequeña parcela, y en colaboración con una compañera de Inglés, trabajamos en clase el vídeo Like A Girl con estas actividades que os presentamos. Como hemos visto de una forma muy breve y parcial (podríamos mencionar otros campos empezando por el de la política), los obstáculos para romper con los estereotipos de género son múltiples. Pero, sin duda, merece la pena el esfuerzo con el fin de alcanzar una sociedad más igualitaria, es decir, más justa.




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