Como ya hemos
comentado en otras entradas de este blog, la educación es el motor fundamental
para alcanzar una sociedad más igualitaria y, por lo tanto, más justa y en la que toda la ciudadanía pueda disfrutar de libertad. Sin
embargo, como también hemos señalado y queda reflejado en el vídeo que se nos presenta en esta unidad, los
mensajes que niños y niñas reciben son muy distintos ya desde la infancia: en
ella se resalta su belleza; en él, el triunfo. En donde él es un “líder”, ella
es una “mandona”, y estas denominaciones marcan el futuro de las mujeres que se
sienten limitadas en sus aspiraciones y no acaban de romper el famoso "techo de
cristal”. En este sentido, queremos recordar la campaña “I’m Not Bossy. I’m The
Boss.”
En esa misma
línea, apreciamos en el vídeo de esta unidad cómo a ella se le presenta un futuro muy limitado
y dirigido al cuidado de las personas mayores, en tanto que para él
prácticamente no hay límites en sus aspiraciones.
Llega la
juventud y ella debe sufrir una presión enorme por tener un cuerpo que se
considera adecuado a unos parámetros enfermizos (anorexia, bulimia); él debe
mostrarse en toda la más rancia masculinidad porque si no, se convierte en una
“nenaza” (y ya hemos comentado en otra entrada de este blog cómo la degradación
del hombre pasa por relacionarlo con características femeninas). Ella no puede
vestir como quiera (de nuevo, el control del físico). Él es un nuevo donjuán,
¡tan viejo en mentalidad!, un conquistador a quien deberíamos recordarle, como
lo hizo Gregorio Marañón, que tal vez su modelo sufriera de impotencia, y a
quien deberíamos recomendarle que asistiera al teatro para ver la última
recreación del mito que ha dirigido Blanca Portillo, quien ha declarado que Tenorio es un maltratador, es un destructor,
es alguien que no respeta.
Este anuncio
del gobierno de Euskadi se cierra con un paralelismo antitético entre el chico
y la chica: hasta el móvil de ella será controlado por él, a quien se le anima
a controlar a su novia. Evidentemente esta será una relación muy
desequilibrada; por eso,
EDUCAR
EN IGUALDAD,
VIVIR
EN LIBERTAD
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